INTRODUCCIÓN DEL RABI ARYEH KAPLAN
Hitbodedut es la palabra Hebrea que designa la meditación. El termino aparece ya con este significado en los escritos Judíos de hace más de mil años, donde es usado para designar todas las formas de meditación Judía. Pero para la mayoría de la gente, esta palabra se encuentra asociada primariamente con el Rabí Najmán de Breslov (1772-1810).
Diferentes técnicas de meditación fueron utilizadas a lo largo de las épocas por los místicos Judíos. Cantidad de textos antiguos describen cómo los profetas de Israel usaban la meditación para alcanzar elevados niveles espirituales (ver Meditation and the Bible por R. Arie Kaplan). Métodos similares fueron probablemente utilizados durante la época Talmúdica, incluyendo la repetición de un nombre divino para la inducción de un estado meditativo (Heijalot Rabati 16).
Otras escuelas hicieron uso de técnicas meditativas tales como las que se encuentran descritas en el Libro de la Formación (Sefer Ietzirá). Estos métodos utilizaban las letras del nombre de Dios, acompañadas de una respiración controlada y con movimientos específicos de la cabeza (Pardes Rimonim 21:1). Sim embargo, y tal como advirtieron los mismos maestros de estas escuelas, estos métodos eran extremadamente poderosos y peligrosos.
La publicación del Zohar abrió el sendero a otros métodos meditativos que incluían las Unificaciones (Ijudim). Estos métodos consistían en contemplar los nombres divinos y manipular sus letras. Se trataba de meditaciones que, además de inducir un estado místico, ayudaban a integrar la personalidad del practicante. El método de los Ijudim fue utilizado particularmente por la escuela de Kabalá de Safed y forma la base del misticismo del Ari (Rabi Itzjak Luria 1534-1572). Sin embargo, tampoco estas meditaciones estaban destinadas a la persona común; sin una preparación apropiada, podrían dañar severamente la mente del practicante.
Existe también un antiguo método de meditación que incluye las plegarias formales cotidianas (tal como se encuentra en los libros de oración). Uno de los logros más importantes del Baal Shem Tov fue el uso de estas plegarias como un método de meditación que podía ser practicado con seguridad hasta por la más simple de las personas. Este camino, tal como fue enseñado por el Baal Shem Tov, consistía simplemente en el servicio regular de oraciones tal cual es recitado tres veces al día.
El punto focal del servicio de plegarias es la Amidá o Shmone Esre, una colección de dieciocho (de hecho diecinueve) bendiciones, la cual se repite tres veces al día. Esta plegaria fue compuesta por la Gran Asamblea precisamente antes del cierre del período profético. Existe una controversia respecto a la razón por la cual se prescribió está determinada plegaria para ser repetida una y otra vez cada día. Sin embargo, hay suficiente evidencia que indica que la intención de la Amidá era ser utilizada como un mecanismo de meditación.
Si una persona ha repetido la Amidá durante varios años, todos los días, tres veces al día, llega a conocer tan bien las palabras que éstas se transforman en parte integral de su ser. De modo que no le exige entonces ningún esfuerzo mental recitarlas. Se vuelve algo muy parecido a repetir una y otra vez, una sola palabra o frase. Si la persona limpia su mente de todo otro pensamiento y se concentra en las palabras de la Amidá, esta plegaria podrá inducirla a un estado meditativo extremadamente elevado. Todo depende de la práctica.
Rabí Najman de Breslov, Meditación Fuerza Interior y Fe
A CONTINUACIÓN LAS 19 BENDICIONES QUE COMPONEN LA AMIDÁ
1. Bendición de la Amidá – Sobre los Patriarcas, (Avot):
בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה, אֱלֹהֵֽינוּ וֵֽאלֹהֵי אֲבוֹתֵֽינוּ, אֱלֹהֵי אַבְרָהָם, אֱלֹהֵי יִצְחָק, וֵֽאלֹהֵי יַעֲקֹב. הָאֵל הַגָּדוֹל הַגִּבּוֹר וְהַנּוֹרָא, אֵל עֶלְיוֹן, גּוֹמֵל חֲסָדִים טוֹבִים, קוֹנֵה הַכֹּל, וְזוֹכֵר חַסְדֵּי אָבוֹת, וּמֵבִיא גוֹאֵל לִבְנֵי בְנֵיהֶם לְמַֽעַן שְׁמוֹ בְּאַֽהֲבָה: בעשרת ימי תשובה אומרים: זָכְרֵנוּ לְחַיִּים, מֶלֶךְ חָפֵץ בַּחַיִּים, כָּתְבֵנוּ בְּסֵפֶר חַיִּים, לְמַעַנָךְ אֱלֹהִים חַיִּים. מֶֽלֶךְ עוֹזֵר וּמוֹשִֽׁיעַ וּמָגֵן: בָּרוּךְ אַתָּה יַהַוַהַ, מָגֵן אַבְרָהָם:
Bendito eres Tú, El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, el Dios grande, el poderoso y el temible, el Dios altísimo que prodiga buenos favores y que crea todo; recuerda las buenas acciones de los patriarcas y trae el redentor a los hijos de sus hijos, por Su Nombre, con amor. Rey que asiste, salva y escuda. Bendito Eres Tú, El Eterno, escudo de Abraham.
2. Bendición de la Amidá – Sobre los Poderes divinos, (Gevurot):
אַתָּה גִבּוֹר לְעוֹלָם אֲדֹנָי, מְחַיֶּה מֵתִים אַתָּה, רַב לְהוֹשִֽׁיעַ.מְכַלְכֵּל חַיִּים בְּחֶֽסֶד, מְחַיֵּה מֵתִים בְּרַֽחֲמִים רַבִּים, סוֹמֵךְ נֽוֹפְלִים, וְרוֹפֵא חוֹלִים, וּמַתִּיר אֲסוּרִים, וּמְקַיֵּם אֱמֽוּנָתוֹ לִֽישֵׁנֵי עָפָר. מִי כָמֽוֹךָ בַּֽעַל גְּבוּרוֹת, וּמִי דֽוֹמֶה לָךְ, מֶֽלֶךְ מֵמִית וּמְחַיֶּה וּמַצְמִֽיחַ יְשׁוּעָה. בעשרת ימי תשובה אומרים: מִי כָמוֹךָ אָב הָרַחֲמָן, זוֹכֵר יְצוּרָיו בְּרַחֲמִים לְחַיִּים. וְנֶֽאֱמָן אַתָּה לְהַֽחֲיוֹת מֵתִים: בָּרוּךְ אַתָּה יֵהֵוֵהֵ, מְחַיֵּה הַמֵּתִים
Tú eres eternamente poderoso, mi Señor, el que resucita a los muertos eres Tú, abundantemente capaz de salvar. Sustenta a los vivos con tu bondad y resucita a los muertos con abundante merced. Sostiene a los caídos y cura a los enfermos. Libera a los cautivos y mantiene su fe en los que duermen en el polvo. ¿Quién es como Tú, Señor de proezas y quién es comparable a Ti?, Rey que da vida y da muerte y hace brotar la salvación. Y Fiel eres Tú para resucitar a los muertos. Bendito eres Tú, El Eterno, que resucitas a los muertos.
3. Bendición de la Amidá – Sobre la santificación del Nombre, (Kdushat Hashem):
אַתָּה קָדוֹשׁ וְשִׁמְךָ קָדוֹשׁ, וּקְדוֹשִׁים בְּכָל־יוֹם יְהַֽלְלֽוּךָ סֶּֽלָה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהֵוָהֵ, הָאֵל הַקָּדוֹשׁ: בעשרת ימי תשובה אומרים: הַמֶּלֶךְ הַקָּדוֹשׁ
Tú eres Santo y Tu Nombre es Santo, y los santificados todos los días te alaban, por siempre, Bendito eres Tú, El Eterno, el Dios Santo.
4. Bendición de la Amidá – Sobre el entendimiento, (Biná):
אַתָּה חוֹנֵן לְאָדָם דַּֽעַת וּמְלַמֵּד לֶאֱנוֹשׁ בִּינָה. וְחָנֵּֽנוּ מֵאִתְּךָ חָכְמָה בִּינָה וָדָֽעַת: בָּרוּךְ אַתָּה יַהַוַהַ, חוֹנֵן הַדָּֽעַת:
Tú otorgas al hombre conocimiento, y enseñas a los mortales entendimiento. Concédenos de Tu conocimiento, entendimiento y discernimiento. Bendito eres Tú, El Eterno, que concede el conocimiento.
5. Bendición de la Amidá – Sobre el arrepentimiento, (Teshuvá):
הֲשִׁיבֵֽנוּ אָבִֽינוּ לְתֽוֹרָתֶֽךָ, וְקָֽרְבֵֽנוּ מַלְכֵּֽנוּ לַֽעֲבֽוֹדָתֶֽךָ, וְהַֽחֲזִירֵֽנוּ בִּתְשׁוּבָה שְׁלֵמָה לְפָנֶֽיךָ: בָּרוּךְ אַתָּה יֵהֵוֵהֵ, הָרוֹצֶה בִּתְשׁוּבָה:
Haznos retornar, nuestro padre, a Tu Torá y aproxímanos a nuestro Rey, a Tu servicio; y haznos volver en perfecto arrepentimiento ante Ti. Bendito eres Tú, El Eterno, el que desea el arrepentimiento.
6. Bendición de la Amidá – Sobre el perdón, (Slijá):
סְלַח לָֽנוּ אָבִֽינוּ כִּי חָטָֽאנוּ, מְחוֹל לָֽנוּ מַלְכֵּֽנוּ כִּי פָשָֽׁעְנוּ, כִּי אֵל טוֹב וְסַלָּח אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֶהֶוֶהֶ, חַנּוּן הַמַּרְבֶּה לִסְלֹחַ
Perdónanos, nuestro padre, porque erramos. Dispénsanos, nuestro Rey, porque pecamos, porque Tú dispensas y perdonas. Bendito eres Tú, El Eterno, que abundas en otorgar perdón.
7. Bendición de la Amidá – Sobre la redención, (Geulá):
רְאֵה נָא בְעָנְיֵֽנוּ, וְרִיבָֽה רִיבֵֽנוּ, וּמַהֵר לְגָאֳלֵֽנוּ גְאוּלָּה שְׁלֵמָה לְמַֽעַן שְׁמֶֽךָ, כִּי אֵל גּוֹאֵל חָזָק אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יְהְוְהְ, גּוֹאֵל יִשְׂרָאֵל:
Observa nuestra aflicción, quita nuestra ofensa y redímenos rápidamente por la causa de Tu Nombre, porque un Redentor poderoso eres Tú. Bendito eres Tú, Redentor de Israel.
8. Bendición de la Amidá – Sobre la curación, (Refuá):
רְפָאֵֽנוּ יְהֹוָה וְנֵֽרָפֵא, הֽוֹשִׁיעֵֽנוּ וְנִוָּשֵֽׁעָה, כִּי תְהִלָּתֵֽנוּ אָֽתָּה, וְהַֽעֲלֵה אֲרוּכָה וּמַרְפֵּא לְכָל־תַּֽחֲלוּאֵֽינוּ וּלְכָל־מַכְאוֹבֵֽינוּ וּלְכָל־מַכּוֹתֵֽינוּ. כִּי אֵל רוֹפֵא רַחְמָן וְנֶֽאֱמָן אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהֹוֹהֹ, רוֹפֵא חוֹלֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:
Cúranos, Oh Eterno, y seremos curados; sálvanos, y seremos salvados, porque Tú eres nuestra alabanza; repara una completa curación para nuestras heridas, porque Tú eres Dios, Rey, curador fiel y compasivo. Bendito eres Tú, El Eterno, quien sana a los enfermos de Su pueblo Israel.
9. Bendición de la Amidá – Sobre la bendición de los años, (Birkat hashanim):
בָּֽרְכֵֽנוּ יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ בְּכָל־מַֽעֲשֵׂי יָדֵֽינוּ, וּבָרֵךְ שְׁנָתֵֽנוּ בְּטַֽלְלֵי רָצוֹן בְּרָכָה וּנְדָבָה, וּתְהִי אַֽחֲרִיתָהּ חַיִּים וְשָׂבָע וְשָׁלוֹם כַּשָּׁנִים הַטּוֹבוֹת לִבְרָכָה, כִּי אֵל טוֹב וּמֵטִיב אַתָּה וּמְבָרֵךְ הַשָּׁנִים: בָּרוּךְ אַתָּה יִהִוִהִ, מְבָרֵךְ הַשָּׁנִים:
Bendice, El Eterno, nuestro Dios, este año y todos los tipos de cosecha que haya en él, para bien. Y otorga bendición, (y otorga rocío y lluvia para una bendición) sobre la superficie de la tierra, y satisfácenos con Tu bondad, y bendice nuestro año como los mejores años. Bendito eres Tú, El Eterno, que bendices a los años.
10. Bendición de la Amidá – Sobre la reunión de las diásporas, (Kibutz galuiot):
תְּקַע בְּשׁוֹפָר גָּדוֹל לְחֵֽרוּתֵֽנוּ, וְשָׂא נֵס לְקַבֵּץ גָּֽלֻיּוֹתֵֽינוּ, וְקַבְּצֵֽנוּ יַֽחַד מֵאַרְבַּע כַּנְפוֹת הָאָֽרֶץ לְאַרְצֵֽנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, מְקַבֵּץ נִדְחֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:
Haz sonar el Gran Shofar para nuestra liberación, y levanta la insignia para reunir nuestros exilios, y reúnenos juntos desde los cuatro extremos de la Tierra. Bendito eres Tú, El Eterno, que reúnes los dispersos de tu pueblo Israel.
11. Bendición de la Amidá – Sobre la justicia, (Din):
תְּקַע בְּשׁוֹפָר גָּדוֹל לְחֵֽרוּתֵֽנוּ, וְשָׂא נֵס לְקַבֵּץ גָּֽלֻיּוֹתֵֽינוּ, וְקַבְּצֵֽנוּ יַֽחַד מֵאַרְבַּע כַּנְפוֹת הָאָֽרֶץ לְאַרְצֵֽנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, מְקַבֵּץ נִדְחֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:
Restaura nuestros jueces como en los primeros tiempos, y nuestros consejeros como en un principio; elimina de nosotros la aflicción y la congoja, y reina sobre nosotros, Tú, solo El Eterno, con misericordia y compasión; y sé justo con nosotros a través del juicio. Bendito eres Tú, El Eterno, el Rey que ama la justicia y el juicio.
12. Bendición de la Amidá – Sobre la herejía, (Birkat haminim):
לַמִּינִים וְלַמַּלְשִׁינִים אַל־תְּהִי תִקְוָה, וְכָל־הַזֵּדִים כְּרֶֽגַע יֹאבֵֽדוּ, וְכָל־אֽוֹיְבֶֽיךָ וְכָל־שֽׂוֹנְאֶֽיךָ מְהֵרָה יִכָּרֵֽתוּ, וּמַלְכוּת הָֽרִשְׁעָה מְהֵרָה תְעַקֵּר וּתְשַׁבֵּר וּתְכַלֵּם וְתַכְנִיעֵם בִּמְהֵרָה בְיָמֵֽינוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יָהָוָהָ, שׁוֹבֵר אוֹיְבִים וּמַכְנִֽיעַ מִינִים
Y para los calumniadores que no haya esperanza; y toda la maldad de un instante desaparezca; y todos tus enemigos rápidamente sean exterminados, y los perversos rápidamente sean extirpados, destruidos, aniquilados y humillados, prontamente en nuestros días. Bendito eres Tú, El Eterno, que destruyes a los enemigos y humillas a los perversos.
13. Bendición de la Amidá – Sobre los justos, (Tzadikim):
עַל הַצַּדִּיקִים וְעַל הַֽחֲסִידִים, וְעַל שְׁאֵרִית עַמְּךָ בֵּית יִשְׂרָאֵל, וְעַל פְּלֵיטַת בֵּית סֽוֹפְרֵיהֶם, וְעַל גֵּרֵי הַצֶּֽדֶק וְעָלֵֽינוּ, יֶֽהֱמוּ נָא רַֽחֲמֶֽיךָ, יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ, וְתֵן שָׂכָר טוֹב לְכָל־הַבּֽוֹטְחִים בְּשִׁמְךָ בֶּֽאֱמֶת, וְשִׂים חֶלְקֵֽנוּ עִמָּהֶם. וּלְעוֹלָם לֹא נֵבוֹשׁ כִּי בְךָ בָטָֽחְנוּ, וְעַל חַסְדְּךָ הַגָּדוֹל בֶּֽאֱמֶת נִשְׁעָֽנְנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יוּהוּווּהוּ, מִשְׁעָן וּמִבְטָח לַצַּדִּיקִים:
Sobre los justos, los piadosos y sobre los ancianos de Tu pueblo, la Casa de Israel, y sobre los remanentes de sus sabios; y sobre los conversos rectos y sobre nosotros, sea buena recompensa a todos los que confían en Tu Nombre, en verdad. Por nuestra parte junto a ellos, para siempre, y no nos avergonzaremos porque en Ti confiamos. Bendito eres Tú, El Eterno, sostén y fortaleza de los justos.
14. Bendición de la Amidá – Sobre Jerusalén, (Binián Ierushalaiam):
תִּשְׁכּוֹן בְּתוֹךְ יְרוּשָׁלַֽיִם עִֽירְךָ כַּאֲשֶׁר דִּבַּֽרְתָּ, וְכִסֵּא דָוִד עַבְדְּךָ מְהֵרָה בְּתוֹכָהּ תָּכִין, וּבְנֵה אוֹתָהּ בִּנְיַן עוֹלָם בִּמְהֵרָה בְיָמֵֽינוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, בּוֹנֵה יְרוּשָׁלָיִם
Y para Jerusalén, Tu ciudad, que vuelvas con compasión y que habites dentro de ella, como dijiste. Y reconstrúyela prontamente en nuestros días como una estructura eterna; y el trono de David, rápidamente, dentro de ella, establece. Bendito eres Tú, El Eterno, el constructor de Jerusalén.
15. Bendición de la Amidá – Sobre la Casa de David, (Maljut Beit David):
עֲנֵנוּ אָבִינוּ עֲנֵנוּ בְּיוֹם צוֹם הַתַּֽעֲנִית הַזֶּה כִּי בְצָרָה גְדוֹלָה אֲנָֽחְנוּ. אַל־תֵּֽפֶן לְרִשְׁעֵֽנוּ, וְאַל־תִּתְעַלָּם מַלְכֵּֽנוּ מִבַּקָּשָׁתֵֽנוּ. הֱיֵה נָא קָרוֹב לְשַׁוְעָתֵֽנוּ. טֶֽרֶם נִקְרָא אֵלֶֽיךָ אַתָּה תַֽעֲנֶה, נְדַבֵּר וְאַתָּה תִשְׁמַע, כַּדָּבָר שֶׁנֶּאֱמַר: וְהָיָ֥ה טֶֽרֶם־יִקְרָ֖אוּ וַאֲנִ֣י אֶעֱנֶ֑ה ע֛וֹד הֵ֥ם מְדַבְּרִ֖ים וַאֲנִ֥י אֶשְׁמָֽע: כִּי אַתָּה יְהֹוָה פּוֹדֶה וּמַצִּיל וְעוֹנֶה וּמְרַחֵם בְּכָל־עֵת צָרָה וְצוּקָה
El retoño de David, Tu Sirviente, rápidamente haz brotar; y su gloria eleva a través de Tu salvación, porque Tu salvación esperamos todo el día. Bendito eres Tú, El Eterno, que haces brotar la gloria de la salvación.
16. Bendición de la Amidá – Sobre la plegaria, (Kabalat hatfilá):
כִּי אַתָּה שׁוֹמֵעַ תְּפִלַּת כָּל־פֶּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהְוָה, שׁוֹמֵֽעַ תְּפִלָּה:
Escucha nuestra voz, El Eterno, nuestro Dios, piadoso y compasivo con nosotros, acepta con compasión y con favor nuestra plegaria, porque un Dios que escucha las oraciones y súplicas eres Tú. Y delante de Ti, nuestro Rey, no nos devuelvas con las manos vacías. Porque Tú escuchas la plegaria de Tu pueblo Israel con compasión. Bendito eres Tú, El Eterno, el que escucha la plegaria.
17. Bendición de la Amidá – Sobre el Templo, (Avodá):
מוֹדִים אֲנַֽחְנוּ לָךְ, שֶׁאַתָּה הוּא יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ וֵֽאלֹהֵי אֲבוֹתֵֽינוּ לְעוֹלָם וָעֶד, צוּרֵֽנוּ צוּר חַיֵּֽינוּ וּמָגֵן יִשְׁעֵֽנוּ אַתָּה הוּא, לְדוֹר וָדוֹר נוֹדֶה לְךָ וּנְסַפֵּר תְּהִלָּתֶֽךָ, עַל חַיֵּֽינוּ הַמְּסוּרִים בְּיָדֶֽךָ, וְעַל נִשְׁמוֹתֵֽינוּ הַפְּקוּדוֹת לָךְ, וְעַל נִסֶּֽיךָ שֶׁבְּכָל־יוֹם עִמָּֽנוּ, וְעַל נִפְלְאוֹתֶֽיךָ וְטֽוֹבוֹתֶֽיךָ שֶׁבְּכָל־עֵת, עֶֽרֶב וָבֹֽקֶר וְצָֽהֳרָֽיִם. הַטּוֹב, כִּי לֹא כָלוּ רַחֲמֶֽיךָ, הַמְּרַחֵם, כִּי לֹא תַֽמּוּ חֲסָדֶֽיךָ, כִּי מֵֽעוֹלָם קִוִּֽינוּ לָךְ
Sé favorable, El Eterno, nuestro Dios, hacia Tu pueblo Israel y sus oraciones; restaura el servicio sacerdotal a Tu Sagrada Casa. Y las ofrendas sacrificiales de Israel y sus oraciones, con amor, recibe con favor; y que sea siempre favorable el servicio de Israel, Tu pueblo. Permítenos ver con nuestros ojos Tu retorno a Sión, con misericordia. Bendito eres Tú, El Eterno, el que restaura Su presencia en Sión.
18. Bendición de la Amidá – Agradecimiento, (Hodaá):
מוֹדִים אֲנַחְנוּ לָךְ, שָׁאַתָּה הוּא יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ וֵאלֹהֵי אֲבוֹתֵינוּ, אֱלֹהֵי כָל בָּשָׁר, יוֹצְרֵנוּ יוֹצֵר בְּרֵאשִׁית. בְּרָכוֹת וְהוֹדָאוֹת לְשִׁמְךָ הַגָּדוֹל וְהַקָּדוֹשׁ, עַל שֶׁהֶחֱיִיתָנוּ וְקִיַּמְתָּנוּ. כֵּן תְּחַיֵּנוּ וּתְחָנֵּנוּ וְתֶאֱסוֹף גָּלֻיּוֹתֵינוּ לְחַצְרוֹת קָדְשֶׁךָ, לִשְׁמֹר חֻקֶּיךָ וְלַעֲשׂוֹת רְצוֹנְךָ וּלְעָבְדְךָ בְלֵבָב שָׁלֵם, עַל שֶׁאֲנַחְנוּ מוֹדִים לָךְ, בָּרוּךְ אֵל הַהוֹדָאוֹת.
Te agradecemos, nosotros, porque Tú eres El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres por toda la eternidad. Roca de nuestras vidas, escudo de nuestra salvación, eres Tú de generación en generación. Te agradeceremos y relataremos Tu alabanza, por nuestras vidas encomendadas en Tus manos y por nuestras almas confiadas a Ti. Y por Tus milagros que todos los días están con nosotros; y por Tus maravillas y Tus bondades que haces en todo momento, noche, mañana y tarde. Dios bondadoso que no se agotan Tus compasiones. Misericordioso, que no terminan Tus piedades, siempre tenemos esperanza en Ti.
וְעַל כֻּלָּם יִתְבָּרַךְ, וְיִתְרוֹמָם, וְיִתְנַשֵּׂא, תָּמִיד, שִׁמְךָ מַלְכֵּֽנוּ, לְעוֹלָם וָעֶד. וְכָל־הַחַיִּים יוֹדֽוּךָ סֶּֽלָה וִֽיהַֽלְלוּ וִֽיבָֽרְכוּ אֶת־שִׁמְךָ הַגָּדוֹל בֶּֽאֱמֶת לְעוֹלָם כִּי טוֹב, הָאֵל יְשֽׁוּעָתֵֽנוּ וְעֶזְרָתֵֽנוּ סֶֽלָה, הָאֵל הַטּוֹב: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, הַטּוֹב שִׁמְךָ וּלְךָ נָאֶה לְהוֹדוֹת
Y por todo esto, sea bendecido y elevado Tu Nombre, nuestro Rey, siempre para toda la eternidad. Y todo ser viviente Te agradecerá, Sela; y loarán Tu nombre con verdad, Dios de nuestra salvación y de nuestra ayuda, Sela. Bendito eres Tú, El Eterno, Dios benevolente, a Tu nombre y a Ti corresponde agradecer.
19. Bendición de la Amidá – Sobre la paz, (Shalom):
רְצֵה יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ בְּעַמְּךָ יִשְׂרָאֵל וְלִתְפִלָּתָם שְׁעֵה, וְהָשֵׁב הָֽעֲבוֹדָה לִדְבִיר בֵּיתֶֽךָ, וְאִשֵּׁי יִשְׂרָאֵל וּתְפִלָּתָם, מְהֵרָה בְּאַֽהֲבָה תְקַבֵּל בְּרָצוֹן, וּתְהִי לְרָצוֹן תָּמִיד עֲבוֹדַת יִשְׂרָאֵל עַמֶּֽךָ
Abundante paz sobre Israel Tu pueblo establece para siempre, porque Tú eres Rey, Señor de toda paz. Y sea bueno a Tus ojos bendecir a Tu pueblo Israel en cada hora y en cada instante con Tu paz. Bendito eres Tú, El Eterno, el que bendice a su pueblo Israel con la paz.
(Tomado de: atravesdelasescrituras.com).