EL SENTIDO DE NUESTRA ALMA EN EL MUNDO

Mario Javier Saban y Cuty Gorina, El Misterio de la Cábala.

«La búsqueda conduce siempre a algo bueno».

MOISÉS CORDOVERO

El hombre siempre ha tenido la necesidad de encontrar el sentido de su existencia más allá, de una forma trascendente y universal que le permita avanzar en el camino del autoconocimiento, la trasformación personal y el crecimiento espiritual para conectar con la esencia del alma, descubrir el propósito de vida… La luz de la Cábala llega al hombre cuando está preparado para recibir las respuestas a todas las preguntas que se ha formulado a lo largo de su vida.

Hoy en día podemos acceder a la conexión desde un gran número de disciplinas que nos ayudan a enlazar con la esencia de nuestro ser. Esta búsqueda nos conduce a las preguntas que tienen relación con el origen, con dónde comenzó todo y con las respuestas que nos conducen al camino que nuestra alma está a la espera de recibir, pues todo aparece en el momento preciso y sin que lo busquemos, ya que simplemente nos encuentra, llega a nosotros. Solo con el deseo de llegar a tu verdad, al fondo de tu ser, en ese punto la Cábala te abraza en su haz de luz. Las diferentes disciplinas cabalísticas nos iluminan acerca de por qué nuestra alma vino a este mundo y nos ayudan a entender el sentido de la vida para poder avanzar en nuestro nivel de conciencia. A continuación, podemos ver las disciplinas en que se divide la sabiduría de la Cábala:

Cábala teosófica.
Cábala profética o extática.

Hasta el siglo XIII predominaba lo teosófico, relacionado con el cosmos, y no la Cábala profética o extática, que tiene que ver con el yo, con el alma y que iba a tener una gran fuerza con Moisés Cordovero, Isaac Luria y Jaim Vital en el siglo XVI.


La Cábala extática o profética fue fundada en el siglo XIII por uno de los cabalistas más interesantes: Abraham Abulafia, un gran cabalista nacido en Zaragoza (1240-1290), que creó el misticismo de la recitación de los nombres divinos, también llamado Cábala de los Nombres. La extática o profética se refiere a las siguientes preguntas:

¿Qué es el alma humana?
¿Qué son las sefirot?
¿Cuáles son las dimensiones del alma y cómo puede elevarse a los niveles más altos de iluminación para traer información a esta realidad de la materia?

En cambio, la Cábala teosófica continuó con la tradición y con El Zohar o Libro del Esplendor, que es la obra cumbre de la literatura cabalística y que apareció en Castilla hacia la segunda mitad del siglo XIII, basada en los comentarios de los versículos del Jumash o la Torá.
El sentido de nuestra alma en este mundo se relaciona, para la Cábala, directamente con el porqué y cómo se creó el Universo. El deseo del alma es descubrir la función y la misión que hemos venido a desarrollar en este mundo y cómo este deseo se relaciona con los parámetros cosmogónicos de comprensión del Universo. En general, podemos decir que los cabalistas o mekubalim estudian las energías que se perciben de una manera no material, pues existe un mundo revelado, al cual nuestros sentidos pueden acceder, y existe un mundo oculto que, por definición, es siempre superior al mundo revelado.

Nuestra percepción se divide en dos partes:

Revelación o Niglé.
Secreto u Oculto, Nistar o Sod.

Así, nuestro mundo se divide entre lo que no conocemos, que es el secreto o SOD, y lo conocido, que es lo revelado de acuerdo con nuestras limitaciones. Para la Cábala, lo oculto es infinitamente mayor a lo revelado. Es decir, casi todo está oculto para nosotros, por lo tanto, al ser desconocedores de la parte oculta, todo lo que nosotros revelamos está distorsionado, por definición, porque carecemos del conjunto global de la información y por ello operamos dentro de un marco profundo no revelado, que nos permite rescatar el sentido profundo o secreto de la supuesta realidad en la que operamos.
La Cábala plantea como su principal incógnita: el Infinito, en hebreo Ein Sof, que los físicos y los matemáticos aún no han podido descubrir. Cada vez que alguien se acerca al estudio del Infinito, se encuentra con el problema de que en el Infinito no hay ni espacio, ni tiempo. Para nuestra mente conceptual, pensar que no existe límite, que no existe espacio y que no existe tiempo es casi imposible de asimilar, porque todo lo procesamos y lo manejamos en formas, que son siempre limitadas, y al hablar de ese tipo de formas, la Cábala se refiere al concepto de existencia. Es decir, que está basado en que algo existe porque está limitado, pero cuando algo existe y no está limitado, no nos referimos al concepto de existencia, sino al concepto filosófico de esencia, que no tiene límites en su forma y lo único que es esencial es el Infinito. La esencia no tiene existencia porque está basada en los límites de la forma. En consecuencia, en el Infinito no hay tiempo, ni espacio, pero hay una energía infinita, que es más rápida que la velocidad de la luz, por eso no se puede captar y es pura oscuridad.
Por lo tanto, en el Infinito no hay ninguna forma existente apreciable. Además, no contamos con el lenguaje adecuado para definir las características que tiene el Infinito si usamos nuestro lenguaje espaciotemporal con sus limitaciones.

En el misticismo judío tenemos serios problemas, ya que no contamos con un idioma que pueda traducirse para explicar estas realidades, que son realidades infinitas fuera del universo creado. Por lo tanto, tenemos que situarnos en un infinito, pero ¿cómo lo conocen los cabalistas? Lo conocen por fractal. Los cabalistas hicieron un análisis de las energías y la materia de lo que existe en este universo y concluyeron lo que tiene que existir dentro del Infinito, pero esto también plantea otro problema, porque no hay existencia en el Infinito, sino esencia, con lo cual, lo único Esencial es el Infinito, porque la esencia de la mesa no existe, la mesa no tiene esencia, es un fragmento, y por lo tanto, para la Cábala, la mesa tiene solo existencia. Todo lo que es fragmentario y finito existe, por la única esencia de la que es la raíz de todas las realidades, que es el Infinito. En ese nivel de autoconciencia tomará una decisión llamada TzimTzum, que es la autocontracción del Infinito.

ACERCA DEL REINO ANIMAL

Tomado de: KABBALAH.COM

El reino animal ha estado estrechamente vinculado al hombre desde que a Adán le dieron la responsabilidad de nombrar a todos los animales en el Jardín del Edén. La relación entre los humanos y los animales es tan interdependiente que a Noé le dieron instrucciones de llevar dos ejemplares de cada especie en el arca para poder sostener la vida. Los animales trabajan para nosotros, nos alimentan, y nos proveen de compañía, sin embargo continúa el debate sobre el trato ético hacia los animales.

Aunque la forma en la que interactuamos con los animales ha evolucionado durante siglos, las leyes sobre cómo debemos tratarlos siguen siendo las mismas. La porción Ki Tetsé define las reglas desde un punto de vista kabbalista acerca de cómo nosotros como individuos y como sociedad tratamos a los animales. La Kabbalah nos enseña que nuestra relación con todas las cosas tiene un impacto sobre cómo crecemos, aprendemos, y aumentamos nuestra consciencia; y la relación hombre-animal no es la exepción. Acercarnos al reino animal con amabilidad y compasión no sólo es cuestión de moral, también nos ofrece la oportunidad de incrementar la Luz en el mundo y cumplir con un propósito mayor.

En tiempos bíblicos, era mucho más común que un animal trabajara para su dueño más que hacerle compañía. Por ello, la sabiduría de Ki Tetsé les habla directamente a aquellos que trabajan en el campo: «No ares con una yunta compuesta de un buey y un burro». Obviamente un buey es mucho más fuerte que un burro y si los dos están en la misma yunta para arar un campo, el burro estaría forzado a arrastrar una carga más pesada de la que su cuerpo puede soportar. Esta regla claramente señala que los animales no deben ser explotados por trabajo. Pero los kabbalistas van más allá e interpretan que esto significa que nunca debemos hacer que un animal sufra, en el campo o en cualquier otro sitio.

El rol de Adán en el Jardín del Edén nos recuerda que tenemos la responsabilidad de nutrir la vida alrededor de nosotros. Al regar plantas y quitar la maleza de su lecho les damos la oportunidad de prosperar y como resultado nos proveen con oxígeno para respirar. Cuando cuidamos de las cosas vivas, ellas cuidan de nosotros.

Acoger animales en nuestro hogar es común en la actualidad. Ya sea que vivas en un ambiente rural o urbano, tener una mascota nos ofrece más que sólo compañía y alegría. De hecho los animales son beneficiosos para la salud. Cada vez hay más estudios que muestran que tener un animal en casa reduce los casos de alergia en los niños, la ansiedad en los pacientes con Alzheimer y reduce la depresión y la presión arterial.

Considerando los grandes beneficios que nos dan las mascotas, parece lógico que busquemos tenerlas. Pero, vivir una vida kabbalística significa que el cuidado que le damos a los animales debería ser más allá de sus necesidades básicas de sobrevivencia. A veces prohibir el sufrimiento animal requiere que seamos proactivos. La porción Ki Tetsé también explica que si vemos a un animal llevando una carga muy pesada, estamos obligados a aliviar su carga. ¡Debemos hacer esto incluso si el animal pertenece a nuestro enemigo! Las discusiones deben mantenerse sólo entre personas. No sólo no tenemos permitido hacerle daño a un animal para obtener alguna ganancia, tampoco está permitido dejar sufrir a un animal como resultado de una disputa.

Shabat solidifica esta conexión entre el Creador, los humanos y los animales. El Creador descansó el séptimo día, por ello, los humanos y los animales disfrutan del mismo descanso por mandato. Tampoco se puede esperar trabajar siete días seguidos. Los animales, al igual que nosotros, necesitan descanso para recuperar su fuerza y energía. Tenemos la obligación de asegurar el bienestar de todos los seres vivos, sin importar cuál sea su propósito en esta vida.

ELECCION DEL SENDERO

Dion Fortune, CÁBALA MÍSTICA

Nadie realizará progreso alguno en el desenvolvimiento espiritual si anda de sistema en sistema, utilizando ora algunas afirmaciones del Nuevo Pensamiento, ora algunos ejercicios respiratorios del Yoga, luego posiciones física para meditar, para proseguir después con algunas tentativas místicas mediante la oración. Cada uno de esos sistemas tiene su valor, pero ese valor sólo es real si se practica el sistema en su totalidad. Constituyen algo así como una calistenia de la conciencia y su fin es el de desarrollar gradualmente los poderes mentales. Su valor no reside en los ejercicios en sí, sino en los poderes que estos ejercicios despertarán si se los practica con perseverancia. Si decidimos emprender seriamente nuestros estudios ocultos, en vez de hacer de ellos simples lecturas de entretenimiento, es necesario que elijamos un sistema cualquiera y lo prosigamos hasta que lleguemos, si no a su objetivo ultérrimo, por lo menos, hasta ciertos resultados prácticos, y a una expansión definitiva y permanente de nuestra conciencia. Una vez logrado, podemos, con ventaja, experimentar los métodos que se utilizan en otros senderos, formándose así
un sistema ecléctico, técnico y filosófico. Pero el estudiante que pretende desde el principio ser un ecléctico, antes de hacerse perito en la materia, nunca será más que un incapaz o un charlatán.

Todo el que tenga experiencia práctica acerca de los distintos sistemas de desenvolvimiento, sabe que los métodos tienen que ser adaptados al temperamento, así como al estado de desarrollo de cada estudiante. En el Occidente, especialmente, aquellos que prefieren el sendero Oculto al Místico, generalmente buscan la iniciación cuando se encuentran en un estado de desenvolvimiento que en el Oriente se juzgaría absolutamente prematuro, esto es, carente de madurez. Todos los sistemas utilizables en el Occidente tienen que tener, en sus grados inferiores, alguna técnica que pueda utilizarse como escalón para esos estudiantes carentes de la necesaria madurez; de otra manera pedirles que se eleven inmediatamente a las alturas metafísicas, es absolutamente inútil, al menos para la inmensa mayoría, lo cual impediría que realmente empiecen por algo.

Todo sistema de desenvolvimiento espiritual aplicable en el Occidente, debe llenar ciertos requisitos bien definidos. Para empezar, su técnica elemental tiene que ser tal, que pueda ser fácilmente comprendida por las mentalidades que no tienen absolutamente nada de místicas; en segundo lugar, las fuerzas que pongan en movimiento han de ser lo suficientemente poderosas como para estimular el desenvolvimiento de los aspectos superiores de la conciencia, concentrándolas como para que puedan penetrar en los vehículos comparativamente densos del occidental, que es completamente incapaz de percibir vibraciones sutiles. En tercer lugar, como son muy pocos los europeos, que debido al Dharma racial de desarrollo material, tienen la oportunidad o la inclinación a llevar una vida recluída, las fuerzas que se empleen deben ser manipuladas en tal forma (especialmente al principio del sendero) que puedan utilizarse en los breves períodos que el hombre o la mujer modernos tienen disponibles o que puedan substraerse a sus ocupaciones diarias. Se debe poseer una técnica que permita concentrar y dispersar rápidamente esas energías, porque es imposible mantener una alta tensión psíquica por algún tiempo en las duras condiciones en que se desenvuelve la vida de los que habitan las ciudades europeas. Regularmente, la experiencia demuestra que los sistemas de desenvolvimiento psíquico efectivos y satisfactorios para los reclusos, producen graves neurosis y colapsos en la persona que los sigue mientras soporta paralelamente el ajetreo de la vida moderna.

¡Tanto peor para la vida moderna!, podrían decir algunos utilizando este argumento como motivo para modificar los sistemas de vida occidentales. Nada más lejos de nosotros que suponer que nuestra civilización sea perfecta, o que la sabiduría haya nacido o muera con nosotros; pero sí es lógico suponer que si nuestro karma (destino) nos ha hecho nacer en un cuerpo de temperamento racial, es porque esa disciplina o sistema es la que los señores del Karma consideran más adecuada para nosotros en esta encarnación, y no adelantaremos nada en nuestra evolución tratando de evadirla. Hemos observado tantos intentos de dedicarse al desenvolvimiento espiritual, que no eran más que tentativas para eludir los problemas de la vida, que no podemos menos que considerar con sospecha todo sistema que implique una ruptura con el Alma Colectiva de la raza. Tampoco nos causa la menor impresión toda dedicación a la vida superior que se manifieste como peculiaridades o excentricidades en la manera de vestir, de conducirse o de cortarse o no cortarse los cabellos. La verdadera espiritualidad jamás se hace propaganda.

El Dharma racial de Occidente es la conquista de la materia densa. Si nos diéremos clara cuenta de esto, nos explicaríamos todos los problemas de las relaciones entre Oriente y Occidente.
Para poder conquistar la materia física y desenvolver la mentalidad concreta hemos sido dotados, como herencia racial, de un tipo particular de cuerpo físico y un sistema nervioso adecuado, de manera parecida a la que en las razas mogólicas o negras han sido dotadas de otros tipos distintos.
Es erróneo aplicar a un tipo de construcción psíquico-física los métodos de desenvolvimiento aptos a otra, porque, o bien no producirán resultados, o producirán resultados imprevistos y probablemente indeseables. Decir esto no es condenar los métodos orientales, ni mucho menos, ni menospreciar las constitución de los occidentales, tal como Dios la hizo; sino moralmente declarar que lo dicho en el viejo adagio «lo que es carne para un hombre es veneno para otro», es la pura verdad.
El Dharma de Occidente difiere del de Oriente. ¿Es aconsejable y conveniente tratar de implantar los ideales Orientales en los Occidentales? Huir del plano terrestre no es precisamente su línea de progreso. El Occidental normal y sano no siente el deseo de huir de la vida, sino, al contrario anhela conquistarla y ponerla en orden y armonía. Sólo los tipos patológicos anhelan «morir a la medianoche sin dolor ni pena» y librarse de la rueda de los nacimientos y las muertes. El Occidental quiere vida, más vida.

El Ocultista Occidental busca, precisamente, la concentración de esta fuerza vital en sus operaciones: no trata de huir de la materia hacia el espíritu, dejando a la tierra inconquistada para que se arregle como pueda. Quiere hacer descender a Dios hasta el ser humano y que la Divina Ley prevalezca sobre el Reino de las Tinieblas. Esta es la raíz del motivo para que el Occidente busque la adquisición de poderes ocultos en el Sendero de la Derecha y explica por qué los iniciados no abandonan todo por la Unión Divina, sino que cultivan la Magia Blanca. La Magia Blanca consiste en la aplicación de los poderes ocultos en fines espirituales, y es por medio de ella que se efectúa en gran proporción el desenvolvimiento de los aspirantes Occidentales. Conocemos muchos sistemas, y, en nuestra opinión, la persona que evita el ceremonial trabaja con enorme desventaja. El desarrollo que se consigue en el Occidente sólo por la meditación es lentísimo, porque la substancia mental sobre la que se tiene que operar y la atmósfera mental en medio de la cual se vive, son extraordinariamente resistentes a los cambios. La única escuela de Yoga Occidental puramente meditativa es la de los cuáqueros; y creemos que todos convienen en que ese sendero es para muy pocos. La Iglesia Católica combina el Mantra Yoga con el Bhakti Yoga.

Mediante fórmulas adecuadas el ocultista selecciona y encuentra las fuerzas con las que desea operar. Estas fórmulas están basadas en el Arbol de la Vida Cabalístico, y sea cual fuere el sistema con el que esté trabajando, esto es, las formas de los Dioses de Egipto, o evocando la inspiración de Iacchus (Iakus), con cánticos y danzas, siempre tendrá el diagrama del Arbol de la Vida en su mente. Los iniciados del Occidente se especializan en su simbolismo, porque el Arbol de la Vida suministra el plano fundamental para clasificar todos los demás sistemas. El rayo en el que trabaja el aspirante occidental ha operado y se ha manifestado en diversas culturas, desarrollando una técnica diferente en cada una de ellas. El iniciado moderno utiliza un sistema sintético, empleando algunas veces el Egipcio, otras el Griego, a veces el Druídico, de acuerdo con las diversas necesidades, objetivos y condiciones. En todos los casos, sin embargo, las operaciones que
realiza están de estricto acuerdo con el Arbol de la Vida, de que es maestro. Si posee el grado que
corresponde al Sephirah Netzach, puede trabajar con la manifestación de la fuerza de la virilidad, conocida por los cabalistas con el nombre de Tetragrammaton Elohim (Elojim), sea cual fuere el sistema con que esté operando. En el sistema Egipcio, sería la Isis de la Naturaleza; en el Griego, Afrodita; en el nórdico, Freya; en el Druídico, Keridwen. En otras palabras, posee los poderes de la Esfera de Venus, sea cual fuere el sistema tradicional que se esté utilizando. Una vez que se logra un grado en un sistema, tiene acceso a todos los grados equivalentes de todos los demás sistemas de la tradición.

Pero, aunque puedan utilizar estos otros sistemas según se presente la ocasión, la experiencia demuestra que la Cábala siempre es el mejor plan fundamental para educar al estudiante antes de que pueda comenzar a experimentar por sí mismo con los sistemas paganos. La Cábala es esencialmente monoteísta : las potencias que clasifica se consideran como los Mensajeros del Unico Dios y no como Sus Compañeros. Este principio establece el concepto de un gobierno central del Cosmos y de la operación de la Ley Divina sobre toda manifestación, un principio muy necesario que conviene que el estudiante de las Fuerzas Arcanas absorba completamente. La Pureza, sanidad y claridad de los conceptos cabalísticos, resumidos en la fórmula del Arbol de la Vida, es lo que hace de ese jeroglífico tan admirable para la meditación y para exaltar la conciencia, lo que justifica el título que le damos : Yoga del Occidente.

SEFER HA BAHIR (EL LIBRO DE LA CLARIDAD)

v

Rabí Rehumai interpretó el versículo del Deuteronomio 33:23: «Y lleno de la bendición de que la mar y el sur sean tu heredad», como si se tratase de una bendición omnisciente, total, que ocupa todo el espacio para que de allí puedan beber todos aquellos que lo necesiten. Plenitud que extrae su potencia del origen. (7)
Lo cual semeja a alguien que desea construir su palacio sobre rocas duras y las pica y talla hasta que surge de ellas una fuente de aguas vivas. Ante ese hecho se dice: «Puesto que manan aguas vivas para mí, voy a plantar un jardín para mi gozo y el de los demás.»

Tal como lo expresa el Proverbio 8:30: «Con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, teniendo solaz delante de él en todo tiempo.» Por ello dice la Tora: «Durante dos mil años reposé en el seno del Santo, bendito sea, en sus delicias.» Cada día del Santo dura mil años, tal como anota el Salmo 90:4: «Mil años son delante de tus ojos como el día de ayer que pasó». (8)

A partir de ese momento, en consecuencia, de tiempo en tiempo solamente, puesto que se dice «en toda época (intermitentemente)». Luego se producirá otra vez un nuevo ciclo (leolam), y así Eternamente, como anota Isaías 48:9: «Por amor de mi nombre diferiré mi ira (beneficiándote). ¿Qué significa «por amor»? La respuesta se encuentra en el Salmo 145:1 «Salmo de alabanza de David: yo te exaltaré.» ¿Qué significa exaltar? Significa «bendecir tu nombre eternamente». (10)

7- Hay un lazo secreto, a lo largo de este libro bíblico, entre la fundación del mundo y la sabiduría o jojmá, proceso que se hará visible en los Salmos y en Proverbios.

8- Ecos de la concepción que la India tiene de la respiración de Brahma, el Ser Supremo. Cuando menos respira el hombre y más dilata su conciencia, más percibe los latidos del Eterno latiendo en él.

10- En hebreo le-olam vaed significa «ahora y siempre». El término olam es espacial pero también temporal. Si el hombre empieza por bendecir el espacio (templos) condensa tiempo: si inicia su labor por la bendición del tiempo (sus latidos) dilata el templo interior. El vocablo eromemjá «te exaltaré», contiene la doble mem de la meditación y la «luz» or «de ti», mimjá.

VI

¿Y por qué la bendición? (11) Eso es comparable a un rey que habiendo plantado árboles en su jardín y a pesar de que la lluvia ha sido generosa y el suelo está impregnado de humedad, se ve obligado a regarlos con agua de un manantial, como estipula el Salmo 111:10: «El comienzo de la sabiduría tendrán buen entendimiento». Y si objetaras que aún falta algo, te citaría el fin del mismo versículo: «Su loor permanece para siempre».

11- La palabra braja «bendición», está formada por el radical brk, que da brejá, «cisterna», «fuente de agua». La bendición como fons aeterna, su relación con el agua en una cultura desértica, surgida en medio de la escasez, ha terminado por asimilar los dos términos homologándolos a los cuatro ríos que surgen, junto al Árbol de la Vida, del Paraíso. Implícitamente el libro de Ibn Gabirol, Makor Jaím, conocido en la Edad Media por Fons Vitae, se refiere a ello. Gabirol (siglo xi), poeta muy versado en los meandros esotéricos de la Kábala, alude al «agua viva» de la sabiduría que puede recogerse por «espejo» — irat, «temor», contiene, también, el reí, «espejo» —, doble de la luna, reina de las mareas. En el comentario al fragmento III del Bahir hicimos ya alusión al temor y al espejo. Los chinos solían recogen rocío mediante espejos, ya que ese aqua sutilis prolongaba, como la sabiduría, la vida.

FORMACIÓN DEL YO SUPERIOR

Ya hemos tratado de explicar que las fuerzas sexuales sublimadas no deben utilizarse para construir la personalidad, sino que deben ser derramadas sobre la raza, ya que esa es su vía y su misión natural, no siendo satisfactorio ningún otro substituto. Si se emplean dentro de sí, se puede producir un egoísmo exagerado. Pero si las fuerzas vitales se mantienen firmemente en un nivel superior, sin permitirles convertirse en sexuales, entonces vitalizan toda la personalidad en una forma extraordinaria y le imparten esa cualidad magnética que se ve tan raras veces, pero cuya presencia se hace sentir de inmediato cuando nos encontramos ante alguien que la posee. Los que han sublimado sus fuerzas vitales para ponerlas al servicio de la raza, no tendrán motivos para quejarse de su soledad, porque el amor fluirá de ellos por todas partes y su compañía será deseada por todos, pues irradian algo que es tan vitalizante como el Sol.

Como Coué lo indicó con todo acierto, si queremos deliberadamente tener ciertas cualidades que no están naturalmente presentes en nosotros, tenemos que encontrar algún substituto que sirva de interés espontaneo, y lo mejor que podemos hacer es meditar o alentar por un tiempo justamente las ideas que queremos implantar. Por lo tanto, si deseamos desviar las fuerzas sexuales hacia otros fines o vías que las que seguirían normalmente, tenemos que realizar ciertos ejercicios mentales definidos, para poder lograr nuestros fines. Y esto es lo que trataremos de explicar ahora.

Los siguientes ejercicios para la formación del yo superior tienen que ser realizados diariamente, inmediatamente después de levantarse. Déjese reposar por un momento el pensamiento en los centros animales situados en la base de la espina dorsal, y entonces súbase rápidamente por la columna vertebral hasta alcanzar los centros intelectuales situados detrás de la frente, y digamos: “Dedicamos nuestras fuerzas vitales al servicio de Dios y de la Humanidad.” Entonces se puede considerar cualquier cualidad que a uno le falte y querer que la fuerza vital fluya hacia esa cualidad y la fortalezca, de tal manera que uno se encuentre mejor preparado para realizar esa obra de servicio.

Supongamos que estamos siguiendo una de las artes creadoras como profesión habitual. ¿Sería legítimo utilizar las divinas fuerzas vitales con el objeto de desarrollar esa arte? Todas las artes creadoras están estrechamente unidas entre sí, y por el mero hecho de enviar la fuerza vital al yo superior se aumentará la vitalidad creadora de cualquier arte o trabajo mental que tengamos entre manos; pero si deliberadamente enviamos las fuerzas raciales a los centros creadores de la mente, tenemos que estar bien preparados para utilizar nuestros dones en servicio de la humanidad y no del yo, porque de lo contrario se desarrollará lo que se podría decir calidad de “Ego hinchado o Ego hipertrofiado”.

Supongamos, por ejemplo, que nuestro don particular es la música y que lo hemos vitalizado de acuerdo con el método descripto en estas páginas. Entonces tenemos que estar preparados para que, además del ejercicio profesional de la música, podamos prestar una proporción considerable de nuestro tiempo en obras de caridad y también para enseñar gratuitamente a todos aquellos que no tengan como pagarnos, haciendo esto sin el más mínimo deseo de recompensa, ni como propaganda ni como gratitud, sino como una mera contribución a la vida racial. Si así no lo hacemos y no nos aseguramos de que las fuerzas vitales encuentren expresión fuera del estrecho círculo de nuestra personalidad con sus limitados objetivos, entonces observaremos que nuestra arte está tomando todo el brillo y las características de la degeneración. Sin embargo, suponiendo que se trata de una persona común, o quizás hasta de uno de los rezagados de las huestes de la vida, ¿qué efecto tendría la sublimación de las fuerzas vitales sobre su naturaleza, si no hubiera ningún talento particular en que pudieran utilizarse? Las fuerzas vitales sublimadas darán entonces una sensación peculiar de sereno equilibrio, el cual no tardará en expresarse exteriormente por una marcada alteración en la presencia y el continente del cuerpo. También se producirá un creciente estado de alerta intelectual conjuntamente con el poder de penetrar en la naturaleza de las cosas. En realidad, se producirá una vivificación e intensificación de todas las facultades superiores.

Los cambios más notables, sin embargo, se producirán en relación con los demás, los cuales, aunque no podrán explicar lo que sienten, se darán cuenta de algo, y ese algo es lo que podríamos describir mejor como magnetismo personal. Siempre se produce una exaltación espiritual cuando las fuerzas vitales están circulando en el arco superior, así como una liberación de las facultades mentales. La sublimación y dedicación de las fuerzas vitales dará personalidad hasta a los caracteres más vulgares y comunes, y la figura más desmañada aparecerá como poseída de una gran dignidad y presencia y una belleza espiritual resplandecerá hasta en el rostro más vulgar. “Porque si Yo fuera levantado, atraeré a todos los hombres hacia Mi”, dijo el Señor. La conciencia elevada atrae hacia sí a todo cuanto de más refinado y sublime exista en el corazón humano, y el alma que dedique sus fuerzas vitales al servicio universal, no tendrá razón para quejarse de soledad y aislamiento. Esto no significa que todos tengan necesidad de abandonar su trabajo diario para ganarse la vida y dedicarse meramente a la labor filantrópica, pero sí significa que un nuevo espíritu debe compenetrar toda su vida y que una porción de esa energía debe fluir hacia el exterior para que el mundo sea un lugar más hermoso, feliz o dichoso para los demás, aun para aquellos que jamás hemos visto; y esto no porque  tengamos esperanza de recibir alguna recompensa u obtener la gratitud de los demás, sino solamente para que haya más felicidad en la tierra.

El Problema de la Pureza por Violet M. Firth (Dyon Fortune)

CLEMENCIA Y ARREPENTIMIENTO

El nivel de Kéter-Corona es también descrito como “la dimensión de clemencia [rajamim]”. Podremos entender este concepto si recordamos que la Creación tiene como propósito fundamental que el ser humano pueda disfrutar del grado de cercanía con Dios más elevado que sea posible. Ahora bien, con el fin de intensificar al máximo su logro, fue creado un contexto existencial en el que el ser humano pueda elegir el bien como resultado de su libre albedrío. Así Dios podría sopesar los actos de cada individuo y juzgarlo conforme a la regla de justicia más adecuada para él. Y así el ser humano podría llegar a convertirse en recipiente del bien supremo como resultado de su propio esfuerzo y sus propios logros.
No obstante, cuando el propósito global del Creador lo considera necesario, Él se reserva la prerrogativa de suspender las reglas de la justicia y juzgar al ser humano solamente con misericordia. Desde el nivel de Kéter, el Creador puede pasar por alto cualquier pecado o rectificar cualquier mal que pudiera obstaculizar Su acción de guiar el mundo hacia su perfección destinada.

Esto es lo que significan las palabras que Dios dirigió a Moshé después del pecado del becerro de oro: “Yo seré clemente con quien seré clemente, y Yo agraciaré a quien agraciaré” (Shemot 3:19). Con ello quería decirle que Su misericordia está más allá de la comprensión humana. Pues aunque el atributo divino de justicia (midat ha’din) exija una reacción severa al mal cometido por un individuo, el atributo divino de clemencia (midat ha’rajamim) trasciende cualquier juicio acerca de lo que el ser humano merece. En el nivel de Kéter, la autoridad del Creador sobre toda la Creación es absoluta y, por ello, Su misericordia también es ilimitada.

Es por esta razón que la Teshubá, el arrepentimiento, se origina en el nivel de Kéter.

Pues es solamente desde la perspectiva de la misericordia pura que “nada puede oponerse al poder del arrepentimiento”. Así como los Maestros de la Kabalá nos enseñan que Kéter precede y trasciende las leyes y la lógica de la Creación, los Sabios talmúdicos nos enseñan que el concepto del arrepentimiento fue creado incluso antes que el universo hubiera si creado. Pues la capacidad del ser humano para sublimar el mal y transformarlo en bien, tomando conciencia de sus errores y cambiando su conducta, contradice la lógica. Es sólo gracias al poder del arrepentimiento que sus más profundas debilidades y defectos no le impiden acercarse a Dios. Al contrario, su pasado es transformado gracias a la nueva toma de conciencia de que Dios realmente nunca estuvo lejos. Incluso en los momentos más tenebrosos de la vida de un hombre, la misericordia divina esperaba manifestarse. A pesar de los pecados y los males que un individuo haya hecho en su vida, siegue existiendo un conducto de salvación a través del cual puede arrepentirse y retornar a Dios. El vehículo de ese arrepentimiento es el atributo divino de rajamim, clemencia, situado en el nivel de Kéter-Corona.

Es por esto que cuando Moshé todavía estaba en el Monte Sinaí, implorando el perdón divino hacia el pueblo de Israel por el pecado del becerro de oro, Dios le reveló los trece atributos de clemencia (shalosh esré midot shel rajamim). Al proclamarlos, Dios demostró a Moshé que Su misericordia está por encima de cualquier juicio y consideración acerca de los pecados que un ser humano haya cometido en el pasado o que cometerá en el futuro. Pues al arrepentirse desde el nivel más hondo de su ser, el hombre toma conciencia del aspecto de Eín que lo constituye en el fondo y, gracias a ello, se vincula con el nivel de Kéter, el cual trasciende todos los conceptos delimitados por el tiempo. De este modo se libera de tener que pecar en el futuro, e incluso los pecados que cometió en el pasado son neutralizados o rectificados, en el sentido de que se han convertido en factores de su propia transformación interna.” Es por esta razón que los Sabios talmúdicos afirmaron que incluso el pecado más grave no puede constituir un obstáculo para el arrepentimiento sincero.

En esa ocasión, Dios también enseñó a Moshé que cuando un ser humano estimula su propio sentimiento de misericordia hacia los demás y actúa hacia ellos con actitud de perdón, ello despierta la misericordia divina y entonces él mismo se hará merecedor del perdón divino y la limpieza espiritual. Fue para enseñarle esto que Dios “pasó” delante de Moshé y proclamó los trece atributos de clemencia:
El Eterno (1), el Eterno (2), Dios (3) misericordioso (4) y que concede gracia (5); lento para
la ira (6) y abundante en bondad (7) y verdad (8); que preserva bondad para millares de generaciones; perdona el pecado (10), la rebelión (11) y el error (12), y que limpia (13).
Shemot 34:6-739

Por Rabí Aryeh Kaplan, ESTUDIO DE LA KABBALAH

PIRKEI AVOT

LEER

EL NOMBRE Y SU CONSTITUCIÓN


La palabra Avot puede traducirse como padres o maestros. Este tratado de la Mishná se llama maséjet avot, pues habla sobre importantes enseñanzas en el campo del musar (ética) y la hashkafá (filosofía judía) que fueron transmitidas a través de nuestros maestros – que son como nuestros padres.
También se acostumbra llamar a este tratado con el nombre de Pirké Avot (Capítulos de Avot), debido a que las distintas comunidades judías de todo el mundo acostumbraron a estudiar un capítulo de este tratado en cada uno de los sábados posteriores a la fiesta de Pésach.
El tratado de Avot en sí consta de cinco capítulos de Mishná. Sin embargo, cuando hablamos de los «Pirké Avot» estamos haciendo referencia a seis capítulos: los cinco pertenecientes a la Mishná y un sexto capítulo perteneciente a la «Baraitá» (enseñanzas de los Sabios que no fueron introducidas en el compendio de Rabí Iehudá Hanasí (siglo II) llamado:
«la Mishná»).

EXPANSIÓN DEL ALMA, Meditación Fuerza Interior y Fe

INTRODUCCIÓN DEL RABI ARYEH KAPLAN

Hitbodedut es la palabra Hebrea que designa la meditación. El termino aparece ya con este significado en los escritos Judíos de hace más de mil años, donde es usado para designar todas las formas de meditación Judía. Pero para la mayoría de la gente, esta palabra se encuentra asociada primariamente con el Rabí Najmán de Breslov (1772-1810).

Diferentes técnicas de meditación fueron utilizadas a lo largo de las épocas por los místicos Judíos. Cantidad de textos antiguos describen cómo los profetas de Israel usaban la meditación para alcanzar elevados niveles espirituales (ver Meditation and the Bible por R. Arie Kaplan). Métodos similares fueron probablemente utilizados durante la época Talmúdica, incluyendo la repetición de un nombre divino para la inducción de un estado meditativo (Heijalot Rabati 16).

Otras escuelas hicieron uso de técnicas meditativas tales como las que se encuentran descritas en el Libro de la Formación (Sefer Ietzirá). Estos métodos utilizaban las letras del nombre de Dios, acompañadas de una respiración controlada y con movimientos específicos de la cabeza (Pardes Rimonim 21:1). Sim embargo, y tal como advirtieron los mismos maestros de estas escuelas, estos métodos eran extremadamente poderosos y peligrosos.

La publicación del Zohar abrió el sendero a otros métodos meditativos que incluían las Unificaciones (Ijudim). Estos métodos consistían en contemplar los nombres divinos y manipular sus letras. Se trataba de meditaciones que, además de inducir un estado místico, ayudaban a integrar la personalidad del practicante. El método de los Ijudim fue utilizado particularmente por la escuela de Kabalá de Safed y forma la base del misticismo del Ari (Rabi Itzjak Luria 1534-1572). Sin embargo, tampoco estas meditaciones estaban destinadas a la persona común; sin una preparación apropiada, podrían dañar severamente la mente del practicante.

Existe también un antiguo método de meditación que incluye las plegarias formales cotidianas (tal como se encuentra en los libros de oración). Uno de los logros más importantes del Baal Shem Tov  fue el uso de estas plegarias como un método de meditación que podía ser practicado con seguridad hasta por la más simple de las personas. Este camino, tal como fue enseñado por el Baal Shem Tov, consistía simplemente en el servicio regular de oraciones tal cual es recitado tres veces al día.

El punto focal del servicio de plegarias es la Amidá o Shmone Esre, una colección de dieciocho (de hecho diecinueve) bendiciones, la cual se repite tres veces al día. Esta plegaria fue compuesta por la Gran Asamblea precisamente antes del cierre del período profético. Existe una controversia respecto a la razón por la cual se prescribió está determinada plegaria para ser repetida una y otra vez cada día. Sin embargo, hay suficiente evidencia que indica que la intención de la Amidá era ser utilizada como un mecanismo de meditación.

Si una persona ha repetido la Amidá durante varios años, todos los días, tres veces al día, llega a conocer tan bien las palabras que éstas se transforman en parte integral de su ser. De modo que no le exige entonces ningún esfuerzo mental recitarlas. Se vuelve algo muy parecido a repetir una y otra vez, una sola palabra o frase. Si la persona limpia su mente de todo otro pensamiento y se concentra en las palabras de la Amidá, esta plegaria podrá inducirla a un estado meditativo extremadamente elevado. Todo depende de la práctica.

Rabí Najman de Breslov, Meditación Fuerza Interior y Fe

A CONTINUACIÓN LAS 19 BENDICIONES QUE COMPONEN LA AMIDÁ

1. Bendición de la Amidá – Sobre los Patriarcas, (Avot):

בָּרוּךְ אַתָּה יְהֹוָה, אֱלֹהֵֽינוּ וֵֽאלֹהֵי אֲבוֹתֵֽינוּ, אֱלֹהֵי אַבְרָהָם, אֱלֹהֵי יִצְחָק, וֵֽאלֹהֵי יַעֲקֹב. הָאֵל הַגָּדוֹל הַגִּבּוֹר וְהַנּוֹרָא, אֵל עֶלְיוֹן, גּוֹמֵל חֲסָדִים טוֹבִים, קוֹנֵה הַכֹּל, וְזוֹכֵר חַסְדֵּי אָבוֹת, וּמֵבִיא גוֹאֵל לִבְנֵי בְנֵיהֶם לְמַֽעַן שְׁמוֹ בְּאַֽהֲבָה: בעשרת ימי תשובה אומרים: זָכְרֵנוּ לְחַיִּים, מֶלֶךְ חָפֵץ בַּחַיִּים, כָּתְבֵנוּ בְּסֵפֶר חַיִּים, לְמַעַנָךְ אֱלֹהִים חַיִּים. מֶֽלֶךְ עוֹזֵר וּמוֹשִֽׁיעַ וּמָגֵן: בָּרוּךְ אַתָּה יַהַוַהַ, מָגֵן אַבְרָהָם:

Bendito eres Tú, El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, el Dios grande, el poderoso y el temible, el Dios altísimo que prodiga buenos favores y que crea todo; recuerda las buenas acciones de los patriarcas y trae el redentor a los hijos de sus hijos, por Su Nombre, con amor. Rey que asiste, salva y escuda. Bendito Eres Tú, El Eterno, escudo de Abraham.

2. Bendición de la Amidá – Sobre los Poderes divinos, (Gevurot):

אַתָּה גִבּוֹר לְעוֹלָם אֲדֹנָי, מְחַיֶּה מֵתִים אַתָּה, רַב לְהוֹשִֽׁיעַ.מְכַלְכֵּל חַיִּים בְּחֶֽסֶד, מְחַיֵּה מֵתִים בְּרַֽחֲמִים רַבִּים, סוֹמֵךְ נֽוֹפְלִים, וְרוֹפֵא חוֹלִים, וּמַתִּיר אֲסוּרִים, וּמְקַיֵּם אֱמֽוּנָתוֹ לִֽישֵׁנֵי עָפָר. מִי כָמֽוֹךָ בַּֽעַל גְּבוּרוֹת, וּמִי דֽוֹמֶה לָךְ, מֶֽלֶךְ מֵמִית וּמְחַיֶּה וּמַצְמִֽיחַ יְשׁוּעָה. בעשרת ימי תשובה אומרים: מִי כָמוֹךָ אָב הָרַחֲמָן, זוֹכֵר יְצוּרָיו בְּרַחֲמִים לְחַיִּים. וְנֶֽאֱמָן אַתָּה לְהַֽחֲיוֹת מֵתִים: בָּרוּךְ אַתָּה יֵהֵוֵהֵ, מְחַיֵּה הַמֵּתִים

Tú eres eternamente poderoso, mi Señor, el que resucita a los muertos eres Tú, abundantemente capaz de salvar. Sustenta a los vivos con tu bondad y resucita a los muertos con abundante merced. Sostiene a los caídos y cura a los enfermos. Libera a los cautivos y mantiene su fe en los que duermen en el polvo. ¿Quién es como Tú, Señor de proezas y quién es comparable a Ti?, Rey que da vida y da muerte y hace brotar la salvación. Y Fiel eres Tú para resucitar a los muertos. Bendito eres Tú, El Eterno, que resucitas a los muertos.

3. Bendición de la Amidá – Sobre la santificación del Nombre, (Kdushat Hashem):

אַתָּה קָדוֹשׁ וְשִׁמְךָ קָדוֹשׁ, וּקְדוֹשִׁים בְּכָל־יוֹם יְהַֽלְלֽוּךָ סֶּֽלָה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהֵוָהֵ, הָאֵל הַקָּדוֹשׁ: בעשרת ימי תשובה אומרים: הַמֶּלֶךְ הַקָּדוֹשׁ

Tú eres Santo y Tu Nombre es Santo, y los santificados todos los días te alaban, por siempre, Bendito eres Tú, El Eterno, el Dios Santo.

4. Bendición de la Amidá – Sobre el entendimiento, (Biná):

אַתָּה חוֹנֵן לְאָדָם דַּֽעַת וּמְלַמֵּד לֶאֱנוֹשׁ בִּינָה. וְחָנֵּֽנוּ מֵאִתְּךָ חָכְמָה בִּינָה וָדָֽעַת: בָּרוּךְ אַתָּה יַהַוַהַ, חוֹנֵן הַדָּֽעַת:

Tú otorgas al hombre conocimiento, y enseñas a los mortales entendimiento. Concédenos de Tu conocimiento, entendimiento y discernimiento. Bendito eres Tú, El Eterno, que concede el conocimiento.

5. Bendición de la Amidá – Sobre el arrepentimiento, (Teshuvá):

הֲשִׁיבֵֽנוּ אָבִֽינוּ לְתֽוֹרָתֶֽךָ, וְקָֽרְבֵֽנוּ מַלְכֵּֽנוּ לַֽעֲבֽוֹדָתֶֽךָ, וְהַֽחֲזִירֵֽנוּ בִּתְשׁוּבָה שְׁלֵמָה לְפָנֶֽיךָ: בָּרוּךְ אַתָּה יֵהֵוֵהֵ, הָרוֹצֶה בִּתְשׁוּבָה:

Haznos retornar, nuestro padre, a Tu Torá y aproxímanos a nuestro Rey, a Tu servicio; y haznos volver en perfecto arrepentimiento ante Ti. Bendito eres Tú, El Eterno, el que desea el arrepentimiento.

6. Bendición de la Amidá – Sobre el perdón, (Slijá):

סְלַח לָֽנוּ אָבִֽינוּ כִּי חָטָֽאנוּ, מְחוֹל לָֽנוּ מַלְכֵּֽנוּ כִּי פָשָֽׁעְנוּ, כִּי אֵל טוֹב וְסַלָּח אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֶהֶוֶהֶ, חַנּוּן הַמַּרְבֶּה לִסְלֹחַ

Perdónanos, nuestro padre, porque erramos. Dispénsanos, nuestro Rey, porque pecamos, porque Tú dispensas y perdonas. Bendito eres Tú, El Eterno, que abundas en otorgar perdón.

7. Bendición de la Amidá – Sobre la redención, (Geulá):

רְאֵה נָא בְעָנְיֵֽנוּ, וְרִיבָֽה רִיבֵֽנוּ, וּמַהֵר לְגָאֳלֵֽנוּ גְאוּלָּה שְׁלֵמָה לְמַֽעַן שְׁמֶֽךָ, כִּי אֵל גּוֹאֵל חָזָק אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יְהְוְהְ, גּוֹאֵל יִשְׂרָאֵל:

Observa nuestra aflicción, quita nuestra ofensa y redímenos rápidamente por la causa de Tu Nombre, porque un Redentor poderoso eres Tú. Bendito eres Tú, Redentor de Israel.

8. Bendición de la Amidá – Sobre la curación, (Refuá):

רְפָאֵֽנוּ יְהֹוָה וְנֵֽרָפֵא, הֽוֹשִׁיעֵֽנוּ וְנִוָּשֵֽׁעָה, כִּי תְהִלָּתֵֽנוּ אָֽתָּה, וְהַֽעֲלֵה אֲרוּכָה וּמַרְפֵּא לְכָל־תַּֽחֲלוּאֵֽינוּ וּלְכָל־מַכְאוֹבֵֽינוּ וּלְכָל־מַכּוֹתֵֽינוּ. כִּי אֵל רוֹפֵא רַחְמָן וְנֶֽאֱמָן אָֽתָּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהֹוֹהֹ, רוֹפֵא חוֹלֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:

Cúranos, Oh Eterno, y seremos curados; sálvanos, y seremos salvados, porque Tú eres nuestra alabanza; repara una completa curación para nuestras heridas, porque Tú eres Dios, Rey, curador fiel y compasivo. Bendito eres Tú, El Eterno, quien sana a los enfermos de Su pueblo Israel.

9. Bendición de la Amidá – Sobre la bendición de los años, (Birkat hashanim):

בָּֽרְכֵֽנוּ יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ בְּכָל־מַֽעֲשֵׂי יָדֵֽינוּ, וּבָרֵךְ שְׁנָתֵֽנוּ בְּטַֽלְלֵי רָצוֹן בְּרָכָה וּנְדָבָה, וּתְהִי אַֽחֲרִיתָהּ חַיִּים וְשָׂבָע וְשָׁלוֹם כַּשָּׁנִים הַטּוֹבוֹת לִבְרָכָה, כִּי אֵל טוֹב וּמֵטִיב אַתָּה וּמְבָרֵךְ הַשָּׁנִים: בָּרוּךְ אַתָּה יִהִוִהִ, מְבָרֵךְ הַשָּׁנִים:

Bendice, El Eterno, nuestro Dios, este año y todos los tipos de cosecha que haya en él, para bien. Y otorga bendición, (y otorga rocío y lluvia para una bendición) sobre la superficie de la tierra, y satisfácenos con Tu bondad, y bendice nuestro año como los mejores años. Bendito eres Tú, El Eterno, que bendices a los años.

10. Bendición de la Amidá – Sobre la reunión de las diásporas, (Kibutz galuiot):

תְּקַע בְּשׁוֹפָר גָּדוֹל לְחֵֽרוּתֵֽנוּ, וְשָׂא נֵס לְקַבֵּץ גָּֽלֻיּוֹתֵֽינוּ, וְקַבְּצֵֽנוּ יַֽחַד מֵאַרְבַּע כַּנְפוֹת הָאָֽרֶץ לְאַרְצֵֽנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, מְקַבֵּץ נִדְחֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:

Haz sonar el Gran Shofar para nuestra liberación, y levanta la insignia para reunir nuestros exilios, y reúnenos juntos desde los cuatro extremos de la Tierra. Bendito eres Tú, El Eterno, que reúnes los dispersos de tu pueblo Israel.

11. Bendición de la Amidá – Sobre la justicia, (Din):

תְּקַע בְּשׁוֹפָר גָּדוֹל לְחֵֽרוּתֵֽנוּ, וְשָׂא נֵס לְקַבֵּץ גָּֽלֻיּוֹתֵֽינוּ, וְקַבְּצֵֽנוּ יַֽחַד מֵאַרְבַּע כַּנְפוֹת הָאָֽרֶץ לְאַרְצֵֽנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, מְקַבֵּץ נִדְחֵי עַמּוֹ יִשְׂרָאֵל:

Restaura nuestros jueces como en los primeros tiempos, y nuestros consejeros como en un principio; elimina de nosotros la aflicción y la congoja, y reina sobre nosotros, Tú, solo El Eterno, con misericordia y compasión; y sé justo con nosotros a través del juicio. Bendito eres Tú, El Eterno, el Rey que ama la justicia y el juicio.

12. Bendición de la Amidá – Sobre la herejía, (Birkat haminim):

לַמִּינִים וְלַמַּלְשִׁינִים אַל־תְּהִי תִקְוָה, וְכָל־הַזֵּדִים כְּרֶֽגַע יֹאבֵֽדוּ, וְכָל־אֽוֹיְבֶֽיךָ וְכָל־שֽׂוֹנְאֶֽיךָ מְהֵרָה יִכָּרֵֽתוּ, וּמַלְכוּת הָֽרִשְׁעָה מְהֵרָה תְעַקֵּר וּתְשַׁבֵּר וּתְכַלֵּם וְתַכְנִיעֵם בִּמְהֵרָה בְיָמֵֽינוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יָהָוָהָ, שׁוֹבֵר אוֹיְבִים וּמַכְנִֽיעַ מִינִים

Y para los calumniadores que no haya esperanza; y toda la maldad de un instante desaparezca; y todos tus enemigos rápidamente sean exterminados, y los perversos rápidamente sean extirpados, destruidos, aniquilados y humillados, prontamente en nuestros días. Bendito eres Tú, El Eterno, que destruyes a los enemigos y humillas a los perversos.

13. Bendición de la Amidá – Sobre los justos, (Tzadikim):

עַל הַצַּדִּיקִים וְעַל הַֽחֲסִידִים, וְעַל שְׁאֵרִית עַמְּךָ בֵּית יִשְׂרָאֵל, וְעַל פְּלֵיטַת בֵּית סֽוֹפְרֵיהֶם, וְעַל גֵּרֵי הַצֶּֽדֶק וְעָלֵֽינוּ, יֶֽהֱמוּ נָא רַֽחֲמֶֽיךָ, יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ, וְתֵן שָׂכָר טוֹב לְכָל־הַבּֽוֹטְחִים בְּשִׁמְךָ בֶּֽאֱמֶת, וְשִׂים חֶלְקֵֽנוּ עִמָּהֶם. וּלְעוֹלָם לֹא נֵבוֹשׁ כִּי בְךָ בָטָֽחְנוּ, וְעַל חַסְדְּךָ הַגָּדוֹל בֶּֽאֱמֶת נִשְׁעָֽנְנוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יוּהוּווּהוּ, מִשְׁעָן וּמִבְטָח לַצַּדִּיקִים:

Sobre los justos, los piadosos y sobre los ancianos de Tu pueblo, la Casa de Israel, y sobre los remanentes de sus sabios; y sobre los conversos rectos y sobre nosotros, sea buena recompensa a todos los que confían en Tu Nombre, en verdad. Por nuestra parte junto a ellos, para siempre, y no nos avergonzaremos porque en Ti confiamos. Bendito eres Tú, El Eterno, sostén y fortaleza de los justos.

14. Bendición de la Amidá – Sobre Jerusalén, (Binián Ierushalaiam):

תִּשְׁכּוֹן בְּתוֹךְ יְרוּשָׁלַֽיִם עִֽירְךָ כַּאֲשֶׁר דִּבַּֽרְתָּ, וְכִסֵּא דָוִד עַבְדְּךָ מְהֵרָה בְּתוֹכָהּ תָּכִין, וּבְנֵה אוֹתָהּ בִּנְיַן עוֹלָם בִּמְהֵרָה בְיָמֵֽינוּ: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, בּוֹנֵה יְרוּשָׁלָיִם

Y para Jerusalén, Tu ciudad, que vuelvas con compasión y que habites dentro de ella, como dijiste. Y reconstrúyela prontamente en nuestros días como una estructura eterna; y el trono de David, rápidamente, dentro de ella, establece. Bendito eres Tú, El Eterno, el constructor de Jerusalén.

15. Bendición de la Amidá – Sobre la Casa de David, (Maljut Beit David):

עֲנֵנוּ אָבִינוּ עֲנֵנוּ בְּיוֹם צוֹם הַתַּֽעֲנִית הַזֶּה כִּי בְצָרָה גְדוֹלָה אֲנָֽחְנוּ. אַל־תֵּֽפֶן לְרִשְׁעֵֽנוּ, וְאַל־תִּתְעַלָּם מַלְכֵּֽנוּ מִבַּקָּשָׁתֵֽנוּ. הֱיֵה נָא קָרוֹב לְשַׁוְעָתֵֽנוּ. טֶֽרֶם נִקְרָא אֵלֶֽיךָ אַתָּה תַֽעֲנֶה, נְדַבֵּר וְאַתָּה תִשְׁמַע, כַּדָּבָר שֶׁנֶּאֱמַר: וְהָיָ֥ה טֶֽרֶם־יִקְרָ֖אוּ וַאֲנִ֣י אֶעֱנֶ֑ה ע֛וֹד הֵ֥ם מְדַבְּרִ֖ים וַאֲנִ֥י אֶשְׁמָֽע: כִּי אַתָּה יְהֹוָה פּוֹדֶה וּמַצִּיל וְעוֹנֶה וּמְרַחֵם בְּכָל־עֵת צָרָה וְצוּקָה

El retoño de David, Tu Sirviente, rápidamente haz brotar; y su gloria eleva a través de Tu salvación, porque Tu salvación esperamos todo el día. Bendito eres Tú, El Eterno, que haces brotar la gloria de la salvación.

16. Bendición de la Amidá – Sobre la plegaria, (Kabalat hatfilá):

כִּי אַתָּה שׁוֹמֵעַ תְּפִלַּת כָּל־פֶּה: בָּרוּךְ אַתָּה יֹהְוָה, שׁוֹמֵֽעַ תְּפִלָּה:

Escucha nuestra voz, El Eterno, nuestro Dios, piadoso y compasivo con nosotros, acepta con compasión y con favor nuestra plegaria, porque un Dios que escucha las oraciones y súplicas eres Tú. Y delante de Ti, nuestro Rey, no nos devuelvas con las manos vacías. Porque Tú escuchas la plegaria de Tu pueblo Israel con compasión. Bendito eres Tú, El Eterno, el que escucha la plegaria.

17. Bendición de la Amidá – Sobre el Templo, (Avodá):

מוֹדִים אֲנַֽחְנוּ לָךְ, שֶׁאַתָּה הוּא יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ וֵֽאלֹהֵי אֲבוֹתֵֽינוּ לְעוֹלָם וָעֶד, צוּרֵֽנוּ צוּר חַיֵּֽינוּ וּמָגֵן יִשְׁעֵֽנוּ אַתָּה הוּא, לְדוֹר וָדוֹר נוֹדֶה לְךָ וּנְסַפֵּר תְּהִלָּתֶֽךָ, עַל חַיֵּֽינוּ הַמְּסוּרִים בְּיָדֶֽךָ, וְעַל נִשְׁמוֹתֵֽינוּ הַפְּקוּדוֹת לָךְ, וְעַל נִסֶּֽיךָ שֶׁבְּכָל־יוֹם עִמָּֽנוּ, וְעַל נִפְלְאוֹתֶֽיךָ וְטֽוֹבוֹתֶֽיךָ שֶׁבְּכָל־עֵת, עֶֽרֶב וָבֹֽקֶר וְצָֽהֳרָֽיִם. הַטּוֹב, כִּי לֹא כָלוּ רַחֲמֶֽיךָ, הַמְּרַחֵם, כִּי לֹא תַֽמּוּ חֲסָדֶֽיךָ, כִּי מֵֽעוֹלָם קִוִּֽינוּ לָךְ

Sé favorable, El Eterno, nuestro Dios, hacia Tu pueblo Israel y sus oraciones; restaura el servicio sacerdotal a Tu Sagrada Casa. Y las ofrendas sacrificiales de Israel y sus oraciones, con amor, recibe con favor; y que sea siempre favorable el servicio de Israel, Tu pueblo. Permítenos ver con nuestros ojos Tu retorno a Sión, con misericordia. Bendito eres Tú, El Eterno, el que restaura Su presencia en Sión.

18. Bendición de la Amidá – Agradecimiento, (Hodaá):

מוֹדִים אֲנַחְנוּ לָךְ, שָׁאַתָּה הוּא יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ וֵאלֹהֵי אֲבוֹתֵינוּ, אֱלֹהֵי כָל בָּשָׁר, יוֹצְרֵנוּ יוֹצֵר בְּרֵאשִׁית. בְּרָכוֹת וְהוֹדָאוֹת לְשִׁמְךָ הַגָּדוֹל וְהַקָּדוֹשׁ, עַל שֶׁהֶחֱיִיתָנוּ וְקִיַּמְתָּנוּ. כֵּן תְּחַיֵּנוּ וּתְחָנֵּנוּ וְתֶאֱסוֹף גָּלֻיּוֹתֵינוּ לְחַצְרוֹת קָדְשֶׁךָ, לִשְׁמֹר חֻקֶּיךָ וְלַעֲשׂוֹת רְצוֹנְךָ וּלְעָבְדְךָ בְלֵבָב שָׁלֵם, עַל שֶׁאֲנַחְנוּ מוֹדִים לָךְ, בָּרוּךְ אֵל הַהוֹדָאוֹת.

Te agradecemos, nosotros, porque Tú eres El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres por toda la eternidad. Roca de nuestras vidas, escudo de nuestra salvación, eres Tú de generación en generación. Te agradeceremos y relataremos Tu alabanza, por nuestras vidas encomendadas en Tus manos y por nuestras almas confiadas a Ti. Y por Tus milagros que todos los días están con nosotros; y por Tus maravillas y Tus bondades que haces en todo momento, noche, mañana y tarde. Dios bondadoso que no se agotan Tus compasiones. Misericordioso, que no terminan Tus piedades, siempre tenemos esperanza en Ti.

וְעַל כֻּלָּם יִתְבָּרַךְ, וְיִתְרוֹמָם, וְיִתְנַשֵּׂא, תָּמִיד, שִׁמְךָ מַלְכֵּֽנוּ, לְעוֹלָם וָעֶד. וְכָל־הַחַיִּים יוֹדֽוּךָ סֶּֽלָה וִֽיהַֽלְלוּ וִֽיבָֽרְכוּ אֶת־שִׁמְךָ הַגָּדוֹל בֶּֽאֱמֶת לְעוֹלָם כִּי טוֹב, הָאֵל יְשֽׁוּעָתֵֽנוּ וְעֶזְרָתֵֽנוּ סֶֽלָה, הָאֵל הַטּוֹב: בָּרוּךְ אַתָּה יֻהֻוֻהֻ, הַטּוֹב שִׁמְךָ וּלְךָ נָאֶה לְהוֹדוֹת

Y por todo esto, sea bendecido y elevado Tu Nombre, nuestro Rey, siempre para toda la eternidad. Y todo ser viviente Te agradecerá, Sela; y loarán Tu nombre con verdad, Dios de nuestra salvación y de nuestra ayuda, Sela. Bendito eres Tú, El Eterno, Dios benevolente, a Tu nombre y a Ti corresponde agradecer.

19. Bendición de la Amidá – Sobre la paz, (Shalom):

רְצֵה יְהֹוָה אֱלֹהֵֽינוּ בְּעַמְּךָ יִשְׂרָאֵל וְלִתְפִלָּתָם שְׁעֵה, וְהָשֵׁב הָֽעֲבוֹדָה לִדְבִיר בֵּיתֶֽךָ, וְאִשֵּׁי יִשְׂרָאֵל וּתְפִלָּתָם, מְהֵרָה בְּאַֽהֲבָה תְקַבֵּל בְּרָצוֹן, וּתְהִי לְרָצוֹן תָּמִיד עֲבוֹדַת יִשְׂרָאֵל עַמֶּֽךָ

Abundante paz sobre Israel Tu pueblo establece para siempre, porque Tú eres Rey, Señor de toda paz. Y sea bueno a Tus ojos bendecir a Tu pueblo Israel en cada hora y en cada instante con Tu paz. Bendito eres Tú, El Eterno, el que bendice a su pueblo Israel con la paz.

(Tomado de: atravesdelasescrituras.com).

RELIGIÓN, DIOS Y ALMA

Muchos de los términos que solemos emplear al referirnos a temas tales como judaísmo y espiritualidad nos han llegado a través de traducciones y poseen una carga de subjetividad en cuanto a su significado y objetivos. Esto ha afectado no sólo a quienes se acercan a la Sabiduría de Israel a través de textos traducidos, sino que ha llegado más profundamente aún, deformando  nuestra percepción del judaísmo. En otras palabras: nos hemos acostumbrado a evaluar a interpretar la Sabiduría de Israel de acuerdo a parámetros ajenos a nuestra propia tradición.

Términos tan familiares como “Religión”, “Dios” y “Alma”, a partir de los cuales surgen las discordancias entre los defensores de la “Religión” y los llamados “laicos”, son conceptos extraños al judaísmo. Tales conceptos se basan en traducciones simplistas y erróneas que han dividido a los hombres y han creado confusión en nuestro mundo espiritual.

El vocablo “Religión” proviene del latín re-ligare es decir: volver a ligar aquello que ha sido desconectado. Este concepto no aparece en los textos de la tradición hebrea ni en nuestra tradición oral hasta la Edad Media. En este periodo los sabios judíos se vieron presionados a tomar parte en confrontaciones verbales a fin de demostrar la validez de la espiritualidad del pueblo de Israel.

A raíz de ello Sabios tales como el Rabino, Médico y Poeta Iehudá Halevi (siglo X) en su libro “el Cuzarí” y Maimónides (siglo XIII), específicamente en su “Guía de los Perplejos”, se vieron forzados a declarar que la Torá de Israel es también una “Religión” organizada con bases lógicas y estructura desarrollada. Para ello recurrieron al vocablo Dat, que significa norma e iniciación.

El judaísmo consiste en la iniciación de un pueblo entero en las normas/mitzvót que lo acercan gradualmente al Kadósh Barúj Hú.

Estas normas constituyen las leyes objetivas a partir de las cuales conforma el Kadósh Barúj Hú a Su Creación, y que codificadas nos son transmitidas a través de la Torá.

La palabra “Religión” no es adjudicable al judaísmo, puesto que confunde y lleva a interpretarlo en base a doctrinas ajenas. El concepto “religar” implica el acto de volver a ligar dos o más cosas separadas.

La Creación está permanentemente unida al Kadósh Barúj Hú, de lo contrario no tendría existencia. El dilema reside en la forma en que el hombre, síntesis de la Creación, se relaciona y percibe al Kadósh Barúj Hú, con la conciencia de que El y Su Creación son una Unidad, o seccionando la continuidad de la realidad y la vida.

Nuestra tradición especifica que todos los aspectos de la vida son diversos grados de una misma y única realidad, el Infinito/Ein-Sof. Esta realidad generada por el Kadósh Barúj hú contiene todos los estados posibles, y es ilimitada e indivisible. La palabra “Dios” deriva del latín Deus, que a su vez proviene de Zeus – divinidad mitológica griega – hijo de Cronos, “Dios” del tiempo. Esto dificulta nuestra comprensión y deforma nuestro concepto de la realidad, ya que pretende definir la base y objetivo de la Torá de acuerdo a una lógica humana limitada por el espacio y el tiempo.

Nuestra tradición nos transmite que: “Antes de la emanación de las emanaciones y la creación de los mundos, la Luz del Infinito llena toda la realidad” (libro “Etz Jaím” – El Árbol de las Vidas), siendo la Creación una proyección inferior de Su misma Luz.

En la Torá, los libros de los Profetas, Escritos, etc., encontramos diez nombres generales que designan diez formas en que el hombre puede percibir la plenitud de la Luz Infinita expandida desde la Esencia misma del Creador. Todos los nombres y denominaciones que la Torá emplea no se refieren a la Esencia del Creador, ya que SU Esencia se encuentra por encima de todo nombre y denominación posible. Los nombres que la Torá menciona para referirse al Creador nos indican la percepción que el hombre tiene de la plenitud de la Luz que se expande de SU Esencia denominada en el lenguaje de la Kabalá, Atzmút.

La confusión y falta de rigurosidad continúan cuando llegamos al concepto “Alma”. Aquí generalmente se multiplican las definiciones, quedando finalmente el concepto pendiente en una aureola “espiritual” y “mística” sin contenido, objetivo ni dirección. Es decir, que cuando se habla de “Alma” o espíritu se trata generalmente, como en los casos de “Religión” y “Dios”, de traducciones inexactas de las nociones hebreas originales.

La Luz proyectada desde el Infinito dentro del espacio de la Creación adquiere diversas gradaciones a medida que desciende y se aleja de su origen y fuente. Estos grados de la Luz del Infinito en su descenso por los diversos mundos adquieren características diferentes de acuerdo a su distancia espiritual con respecto a la fuente que la emite, el Infinito / Ein – Sof.

Para ello la tradición de la Kabalá posee una nomenclatura vasta y precisa, la cual nos indica los diferentes grados y formas en que el “Alma” se manifiesta. El estudio de esa nomenclatura (la cual desarrollaremos a lo largo de nuestro libro), tanto en su forma teórica como en la aplicación de las mitzvót, es la base del estudio de la Sabiduría de la Kabalá.

Rabí Jaim David Zukerwar, LA ESENCIA, EL INFINITO Y EL ALMA.

BERESHIT – GÉNESIS 3:1-24

“Ahora bien, ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne.* Será llamada Mujer (Ishá) porque fue tomada del hombre (ish)”. 24 Un hombre por consiguiente dejará a su padre y a su madre y se unirá con su esposa, y se volverán una carne. 25 El hombre y su esposa estaban ambos … Leer más

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